En tiempos de crisis, ¿qué mejor que potenciar la riqueza local mediante el intercambio de bienes y servicios? Con esta pretensión llega el Puma, una moneda social que se está gestando en Sevilla para promover un consumo responsable y equitativo.
Por Isabel Barragán
Crear una economía comunitaria, local, cooperativa y ecológica. Es el deseo de un proyecto que comenzó en noviembre en Sevilla de la mano de Ingeniería sin Fronteras (ISF). Se trata del Puma, una futura moneda social en la que las personas generarán los beneficios, sólo que estos no serán monetarios. El proyecto surgió en torno a la Plaza del Pumarejo, en el casco antiguo de la ciudad, pero se enriquece de experiencias previas, como el Zoquito, la moneda social que comenzó a circular en 2007 en Jerez de la Frontera (Cádiz).
Otro de los antecedentes del proyecto de moneda social es el denominado banco de tiempo, una iniciativa en la que la forma de pago es nuestro tiempo. De esta forma, todo el que sea parte de un banco de tiempo podrá intercambiar servicios con los demás a cambio de que los demás intercambien servicios con él, potenciando así la ayuda y la colaboración mutua.
Para el grupo de ISF, nosotros también podemos generar beneficios a través del intercambio o trueque de bienes y servicios. La moneda social no es otra cosa que la herramienta utilizada para registrar estos intercambios.









